Nos matamos por entibiar las piernas frías, haciendo de la carne un dos en uno; la fundición, en todas las mitologías, es el caos y el punto pleno
El resto es tiempo que pasa, que a veces se deja ver.
Te pegas un tiro a pesar de este Chopin digital que aún puede calmar
las ansias,
o te vas corriendo, buscando un hospital.
Viajando en colectivo, mirabas la vida de mierda; luce ropa hipotecada
y un celular
por eso corrés a comprarlo, te fundís, fue la inercia
Pero adentro te muerden los bichos
y se siente tan suave cuando muerden ahí mismo…
¿no suena estúpido,
siquiera pensar, el término “parangón”?
Llega la que te pide un pucho, la del rubor, la que siempre te imaginas
desnuda
pero no puedes ver sus ojos,
no quiere.
Al cabo de un tiempo también será aburrido, te toca graduarlo o acabar
entre rejas, tal vez muerto
o completamente solo
y ya no habrán ganas de ejercer la libertad,
o creer en estas cosas, todas ellas.
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