Sobre mí un ojo sátiro; una rama bajo el brazo
por si acaso me rebelo y pretendo dormitar. Vigila mi cabeza, clava sus agujas
lentamente, me cose en la piel ramas de parra; ahora mis ojos le pertenecen
Tuvo finas garras, tan calientes como el
hierro del limbo, para vencerme y después morir. Pero se quedó en un sueño, el
espectro es acaso el inmortal. Cuesta caro una buena piel.
…mas despierto he soñado las cosas más enfermas,
para dormir como un tronco o parecer un tarado al que miran los tornillos. Algunos
buscan limpiarse el alma, o encontrarla, tratar de comprenderla; luego temen de
sí mismos.
tengo que
matarte en mi cabeza para que nunca más te vayas, no tener que buscarte ahora.
A veces quiero hacerle una ofrenda; ¿bastaría
con ahorcar a un perro?
Se llora, se ríe, por igual. También me pongo
a pensar: ¿por qué te pareces tanto a mí?
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