Debo permitirme aquí un relajo, que pretendo narrar con prisa a permuta de talento; es que me han hablado pestes de aquello del amor. Han puesto en manos del tirano, tan placentero sentir.
Dicen que es todo su cuerpo, cada uno de sus
movimientos, y lo que dice, lo que piensa
es amor también
Si dios es amor…
Voy a odiar cada cosa que festeje, su
terrible obsesión
y callar sus voces
Si dios es amor…
Quiero morir y que demonios me recuerden,
y me entreguen al infierno
que la cama de mi madre representa
es que…
Si mi madre en dios creyera,
rebanaría con cuidado
una lonja de su teta y – lagrimeando –
manaría
como la primera vez
para comprender el por qué
de tamaña miseria
Si dios… si dios comprendiera
lo
poco que me importa
lo
mucho que me río
de
su bronca
dejaría de amar,
para empezar a temer
Si dios es amor…
entonces
lo proyecto como al más bello cuerpo;
un culo cabal, flexible, abierto
que capta y caga, y cada tanto saca
una lengua grosera, opulenta
y me agrada, me lleva
Si no se permitiera, por tamaño, la
sustancia,
pediría un dios soñado, enterrado en la
fragancia
de
orgías etílicas
y cantos marchitos
que causen diarreicos
suicidios
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