Siglo 21, acaso el más frío de todos los que he vivido, a pesar del tango aquel, que entre reproches y máximas lloriquea injusticias antes vistas, ineludiblemente propagadas.
Personas apagadas que esconden todo lo que pueden, y muchas veces ni siquiera tienen nada. Crece el hambre mientras leer y escribir vuelve a ser una herramienta para los privilegiados, la cacería de brujas se renueva, parece estar en su apogeo, y la solución es siempre comprar y comprar, vender y llamarse feliz por una suerte divina… ¿Qué queda del humano creador de antaño? Todo lo que veo es un calco de lo que ya fue, abriendo su boca podrida para matar cualquier cosa nueva. Sociedad conservadora que acepta homosexuales (no siempre) el resto no ha cambiado gran cosa.
¿Qué más…?
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